| Pos-it (el filo del insomnio) :
Rimini Trumpets. Rimini es la ciudad de la película "La primera noche de quietud", esa película fantasma que se me aparece en las madrugadas de mi vida para recodarme algo... que no sé que es. Rimini también es la ciudad de uno de mis directores favoritos: Federico Fellini. "Rimini Felliniana" es uno de los apartados que tiene la página de Fondazione Federico Fellini. Y sería el nombre de una canción con tema Felliniano y toque de Nino Rota tipo "Armarcord". Si fuera músico (¡Oh, sueños imposibles!) haría un disco llamado "Rimini è grigio e bagnato come i vostri occhi", o simplemente "Rimini". Trataría con respeto pero con descaro el tema de Rota para Amarcord, y le pondría un pianito Fender Rhodes... y vería que se puede hacer con una consola Roland... Más no soy músico, ni poeta, ni nada... así que sólo me queda soñar o desesperar (o quizá escribir).... Las trompetas en la película "La primera noche de quietud", son un toque entre violento y nostálgico. Como samplers serían geniales. |
jueves, julio 15, 2004
Pequeño Pos-it Ambulante (Miscelánea) :
Lamento en la Joseluisa.
No acostumbro a ir a presentaciones de libros, por el simple hecho de ir. A todas las presentaciones que he ido ha sido por una razón eminentemente patafísica. ¿Ejemplos?, van dos:
Uno) A la presentación de “Cantar del Tigre Ciego” fui porque interrumpí groseramente la entrevista que Víctor Ortiz Partida le hacía a Ramón Fernández Larrea, el autor, para hacer una encuesta para mi universidad. Seguramente me perdonaron aquella impertinencia por la presencia de una amiga que filmaba todo. Es más, el coqueto Fernández Larrea, nos invitó a la presentación por ello. Sólo yo fui, y al final, contra mi habitual misantropía me le acerqué para que firmará mi ejemplar y me diera su tarjeta.
Dos) A la presentación de “De la transparencia el presagio”, Antología de poesía española contemporánea preparada por Martín Almádez, asistí porqué en mis días de lector habitual de diarios encontré en la sección culturosa (Nachón dixit) la hora de la presentación y en los momentos en que me disponía a tirar el diario, una compañera universitaria, con la cual estaba yo embobado dijo que sería buena idea ir. Pues quedamos en ir juntos primero, en vernos ahí después….Y bueno terminé acompañado de mi padre que dormitó la mitad de la presentación, para horror de algunos amigos del escritor, y para solaz mío.
Ésta vez fui a la Joseluisa a ver a Raúl Zurita, a oírlo más bien, porque llegué tarde y me tocó hasta atrás. Pero fue mejor. Y yendo por partes, llegué ahí porque de pura casualidad compré el diario el martes y en contraportada estaba una foto excelentemente elocuente… después leí que el poeta se había quemado la cara, y que había intentado cegarse en protesta contra la opresión y como acción poética. Y ya en la Joseluisa le oí recitar su poema “Cordilleras”, el cual me conmovió, la verdad y que dice más o menos así:
Se hacía tarde cuando ya tomándome un hombro
me ordenó:
"Anda y mátame a tu hijo"
Vamos -le repuse sonriendo- ¿me estás tomando el pelo acaso?
"Bueno, si no quieres hacerlo es asunto tuyo,
pero recuerda quién soy, así que después no
te quejes"
Conforme -me escuché contestarle- ¿y dónde
quieres que cometa ese asesinato?
Entonces, como si fuera el aullido del viento
quien hablase, El dijo:
"Lejos, en esas perdidas cordilleras de Chile"
Con la cara ensangrentada llamé a su puerta:
Podría ayudarme -le dije- tengo unos amigos afuera
"Márchate de aquí -me contestó- antes de que
te eche a patadas"
Vamos -le observé- usted sabe que también
rechazaron a Jesús.
"Tú no eres El -me respondió- ándate o te
rompo la crisma. Yo no soy tu padre"
Por favor -le insistí- los tipos que están
afuera son hijos suyos...
"De acuerdo -contestó suavizándose- llévalos
a la tierra prometida"
Bien: ¿pero dónde queda ese sitio? -pregunté-
Entonces, como si fuera una estrella la que
lo dijese, me respondió:
"Lejos, en esas perdidas cordilleras de Chile"
La flexión de la voz cuando decía “Lejos, en esas perdidas cordilleras de Chile” era el dolor mismo, y fresco –después de tanto tiempo- me llegó a mi ese lamento.
Raúl Zurita ha dicho: “Mientras haya un solo ser que sufre, un solo ser humano desdichado, la poesía seguirá siendo el arte del futuro, la que exprese su esperanza, su sueño, su amor, su belleza”.
Acá más poemas de Zurita.
Poeta como palabra.
Dos momentos de mi vida en que esa palabra fue definitiva:
(uno) P. me dice: “Oscar T. me preguntó cual era mi poeta favorito, yo dije que tú”.
Yo dije: “…………………………… ¿poeta yo?”
(dos) Después de leer “Los Detectives Salvajes”: Yo dije: “Quiero ser poeta, y lo querré ser siempre”
Desde entonces cuando me preguntan: ¿Qué haces? Yo digo: “Soy escribano desempleado”. Pero quiero decir: “Soy Poeta”.
Poeta es cool, resumiría la compañía NaCo. Poeta es freak, diría Rodrigo Fresán. Poeta, poeta, poeta, poeta, poeta, poeta, poeta, poeta diría Bolaño…
Lamento en la Joseluisa.
No acostumbro a ir a presentaciones de libros, por el simple hecho de ir. A todas las presentaciones que he ido ha sido por una razón eminentemente patafísica. ¿Ejemplos?, van dos:
Uno) A la presentación de “Cantar del Tigre Ciego” fui porque interrumpí groseramente la entrevista que Víctor Ortiz Partida le hacía a Ramón Fernández Larrea, el autor, para hacer una encuesta para mi universidad. Seguramente me perdonaron aquella impertinencia por la presencia de una amiga que filmaba todo. Es más, el coqueto Fernández Larrea, nos invitó a la presentación por ello. Sólo yo fui, y al final, contra mi habitual misantropía me le acerqué para que firmará mi ejemplar y me diera su tarjeta.
Dos) A la presentación de “De la transparencia el presagio”, Antología de poesía española contemporánea preparada por Martín Almádez, asistí porqué en mis días de lector habitual de diarios encontré en la sección culturosa (Nachón dixit) la hora de la presentación y en los momentos en que me disponía a tirar el diario, una compañera universitaria, con la cual estaba yo embobado dijo que sería buena idea ir. Pues quedamos en ir juntos primero, en vernos ahí después….Y bueno terminé acompañado de mi padre que dormitó la mitad de la presentación, para horror de algunos amigos del escritor, y para solaz mío.
Ésta vez fui a la Joseluisa a ver a Raúl Zurita, a oírlo más bien, porque llegué tarde y me tocó hasta atrás. Pero fue mejor. Y yendo por partes, llegué ahí porque de pura casualidad compré el diario el martes y en contraportada estaba una foto excelentemente elocuente… después leí que el poeta se había quemado la cara, y que había intentado cegarse en protesta contra la opresión y como acción poética. Y ya en la Joseluisa le oí recitar su poema “Cordilleras”, el cual me conmovió, la verdad y que dice más o menos así:
Se hacía tarde cuando ya tomándome un hombro
me ordenó:
"Anda y mátame a tu hijo"
Vamos -le repuse sonriendo- ¿me estás tomando el pelo acaso?
"Bueno, si no quieres hacerlo es asunto tuyo,
pero recuerda quién soy, así que después no
te quejes"
Conforme -me escuché contestarle- ¿y dónde
quieres que cometa ese asesinato?
Entonces, como si fuera el aullido del viento
quien hablase, El dijo:
"Lejos, en esas perdidas cordilleras de Chile"
Con la cara ensangrentada llamé a su puerta:
Podría ayudarme -le dije- tengo unos amigos afuera
"Márchate de aquí -me contestó- antes de que
te eche a patadas"
Vamos -le observé- usted sabe que también
rechazaron a Jesús.
"Tú no eres El -me respondió- ándate o te
rompo la crisma. Yo no soy tu padre"
Por favor -le insistí- los tipos que están
afuera son hijos suyos...
"De acuerdo -contestó suavizándose- llévalos
a la tierra prometida"
Bien: ¿pero dónde queda ese sitio? -pregunté-
Entonces, como si fuera una estrella la que
lo dijese, me respondió:
"Lejos, en esas perdidas cordilleras de Chile"
La flexión de la voz cuando decía “Lejos, en esas perdidas cordilleras de Chile” era el dolor mismo, y fresco –después de tanto tiempo- me llegó a mi ese lamento.
Raúl Zurita ha dicho: “Mientras haya un solo ser que sufre, un solo ser humano desdichado, la poesía seguirá siendo el arte del futuro, la que exprese su esperanza, su sueño, su amor, su belleza”.
Acá más poemas de Zurita.
Poeta como palabra.
Dos momentos de mi vida en que esa palabra fue definitiva:
(uno) P. me dice: “Oscar T. me preguntó cual era mi poeta favorito, yo dije que tú”.
Yo dije: “…………………………… ¿poeta yo?”
(dos) Después de leer “Los Detectives Salvajes”: Yo dije: “Quiero ser poeta, y lo querré ser siempre”
Desde entonces cuando me preguntan: ¿Qué haces? Yo digo: “Soy escribano desempleado”. Pero quiero decir: “Soy Poeta”.
Poeta es cool, resumiría la compañía NaCo. Poeta es freak, diría Rodrigo Fresán. Poeta, poeta, poeta, poeta, poeta, poeta, poeta, poeta diría Bolaño…
lunes, julio 12, 2004
Pos-it (desde la insularidad de mi nombre):
No ando muy bien. Un dolor tremendo de cabeza me aqueja. No sé bien si este post valdrá la pena. Leí cosas interesantes en el blog de Marts. ¡Carajo! Como son las coincidencias, mi trinidad sería: Los detectives salvajes (Bolaño), Rayuela (Cortázar) y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (Murakami).
Pero poesía, Leopoldo María Panero, de quien me siento cercano estos días:
De Last River Together (1980)
DEDICATORIA
Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.
No ando muy bien. Un dolor tremendo de cabeza me aqueja. No sé bien si este post valdrá la pena. Leí cosas interesantes en el blog de Marts. ¡Carajo! Como son las coincidencias, mi trinidad sería: Los detectives salvajes (Bolaño), Rayuela (Cortázar) y Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (Murakami).
Pero poesía, Leopoldo María Panero, de quien me siento cercano estos días:
De Last River Together (1980)
DEDICATORIA
Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.
martes, julio 06, 2004
Pos-it (de un cuaderno verde) :
entreveo para el vaso que se rompe
en mil esquirlas de luz
el mismo destino tramposo de mis versos
la agotada desolación de la casa
que polvorienta aguarda
el derrumbe
el olvido que preña con su
codicia de segundos
con su apetito de horas
los rincones más lejanos de mi vida:
el extrañamiento de aquello que ocurrió
como una farsa
(poema del libro “el cuaderno de los días” de Marco Islas-Espinosa)
entreveo para el vaso que se rompe
en mil esquirlas de luz
el mismo destino tramposo de mis versos
la agotada desolación de la casa
que polvorienta aguarda
el derrumbe
el olvido que preña con su
codicia de segundos
con su apetito de horas
los rincones más lejanos de mi vida:
el extrañamiento de aquello que ocurrió
como una farsa
(poema del libro “el cuaderno de los días” de Marco Islas-Espinosa)
domingo, julio 04, 2004
Telegrama (desde el archipielago laboral) :
A todos los poetas que he leído, y a todos los poetas que no conozco.
Mi propensión a leer los suplementos culturales, me ayuda a distanciarme de los contenidos de algunas discuciones culturales. Sin embargo algo distinto me pasó ayer. Leí en Radar Libros, el magnífico suplemento de Pagina 12, una nota llamada "La sociedad de los poetas muertos" (en el suplemento, los redactores tienen la costumbre de poner títulos de películas o libros a las notas).
La nota dice que de acuerdo un estudio quedó demostrado que los poetas viven menos que el resto de los creadores literarios. La nota dice así:
"Escribir poesía es perjudicial para la salud. Es al menos lo que se desprende de The cost of the muse: Poets die young, un estudio científico realizado por el profesor James Kaufman del Instituto de Investigación del Aprendizaje de la Universidad Estatal de California, en San Bernardino. Según el informe, publicado en el oscuro periódico Death Studies, los poetas mueren antes que los novelistas, los dramaturgos y los escritores de no-ficción".
Y explica las razones encontradas por el investigador:
"A la hora de buscar una explicación a esta tendencia a vivir rápido y entregar un cadáver joven, Kaufman explica: “La poesía puede atraer a gente propensa a la autodestrucción. La poesía tiende a ser más introspectiva, expresiva y emotiva que la ficción y la no-ficción. Estar en un campo subjetivo y emotivo se asocia con la inestabilidad mental”. Y agrega: “Si uno rumia mucho, es más probable que se deprima, y los poetas se la pasan rumiando”. Este comportamiento se vería agravado por la soledad de su trabajo, un aislamiento que no comparten los dramaturgos, ensayistas o biógrafos, que necesitan interactuar con otros individuos que participan de su labor, rompiendo así el cerco del autoconfinamiento. Para el psicólogo, a esta razón hay que sumarle la “naturaleza mística de los poetas”, quienes creen muchas veces que su trabajo es el resultado del dictado de “una musa, una inspiración divina”. Por este motivo, quienes escriben versos atribuyen erróneamente sus poemas a una entidad externa, y no disfrutan del “crédito” de lo que han obtenido. Esto se traduciría en un “aumento del riesgo de depresión y de otros desórdenes emocionales”, principalmente “entre las mujeres con poca autoestima”".
Algo de razón tiene el estudio. Yo, por ejemplo, sin la idea del suicidio hace mucho que hubiera muerto.
"La sociedad de los poetas muertos", en Radar Libros, de Pagina 12.
A todos los poetas que he leído, y a todos los poetas que no conozco.
Mi propensión a leer los suplementos culturales, me ayuda a distanciarme de los contenidos de algunas discuciones culturales. Sin embargo algo distinto me pasó ayer. Leí en Radar Libros, el magnífico suplemento de Pagina 12, una nota llamada "La sociedad de los poetas muertos" (en el suplemento, los redactores tienen la costumbre de poner títulos de películas o libros a las notas).
La nota dice que de acuerdo un estudio quedó demostrado que los poetas viven menos que el resto de los creadores literarios. La nota dice así:
"Escribir poesía es perjudicial para la salud. Es al menos lo que se desprende de The cost of the muse: Poets die young, un estudio científico realizado por el profesor James Kaufman del Instituto de Investigación del Aprendizaje de la Universidad Estatal de California, en San Bernardino. Según el informe, publicado en el oscuro periódico Death Studies, los poetas mueren antes que los novelistas, los dramaturgos y los escritores de no-ficción".
Y explica las razones encontradas por el investigador:
"A la hora de buscar una explicación a esta tendencia a vivir rápido y entregar un cadáver joven, Kaufman explica: “La poesía puede atraer a gente propensa a la autodestrucción. La poesía tiende a ser más introspectiva, expresiva y emotiva que la ficción y la no-ficción. Estar en un campo subjetivo y emotivo se asocia con la inestabilidad mental”. Y agrega: “Si uno rumia mucho, es más probable que se deprima, y los poetas se la pasan rumiando”. Este comportamiento se vería agravado por la soledad de su trabajo, un aislamiento que no comparten los dramaturgos, ensayistas o biógrafos, que necesitan interactuar con otros individuos que participan de su labor, rompiendo así el cerco del autoconfinamiento. Para el psicólogo, a esta razón hay que sumarle la “naturaleza mística de los poetas”, quienes creen muchas veces que su trabajo es el resultado del dictado de “una musa, una inspiración divina”. Por este motivo, quienes escriben versos atribuyen erróneamente sus poemas a una entidad externa, y no disfrutan del “crédito” de lo que han obtenido. Esto se traduciría en un “aumento del riesgo de depresión y de otros desórdenes emocionales”, principalmente “entre las mujeres con poca autoestima”".
Algo de razón tiene el estudio. Yo, por ejemplo, sin la idea del suicidio hace mucho que hubiera muerto.
"La sociedad de los poetas muertos", en Radar Libros, de Pagina 12.
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