Apuntes de una novela futura

Llegué a un punto donde mi necesidad de encontrar una solución fue reemplazada por la poesía de mi continuo fracaso. Charles Simic.

jueves, noviembre 11, 2010

Últimamente disfruto más aquello que vivo como algo ajeno a mí. Como si lo observara, pero al mismo tiempo, pudiera involucrarme con ello a un nivel donde pueda permitirme seguir soñando sin entrar por completo a la realidad para disfrutarla. Sólo a veces el odio, ese irracional que crece cuando es instintivo y se le deja suelto, es capaz de regresarme por completo a la vida sin sofismas. A la vida lejos de sus labios. Pero mientras yo sea capaz de ser el único responsable por el espacio entre nosotros, haré cualquier sacrificio (simbólico, personal o humano) necesario para mantener esa boca que amo tanto, lo más cerca de mí.

lunes, octubre 18, 2010

Con el sonido de una guitarra tocando la leve noche de Puerto Vallarta... unas claves marcando el compás... me imagino de nuevo tus labios. Tus aretes de rojo coral... tus bragas color turquesa... tu nuca bellísima y tu boca llamandome de nuevo por ese nombre que sólo tú sabes pronunciar correctamente... no logro ocultarlo. Siempre, siempre serás tú... P.

miércoles, octubre 13, 2010

Pos-it (de regreso) :

Tantos años resumidos en dos vueltas al calendario, tantos deseos, tantas realidades que fueron y otras tantas que se quedarán para siempre en el tintero... eso me dejaron los dos años que dejé de escribir en esta bitácora electrónica.
Logré finamente escribir en una libreta de pulpa y pasta, una normalita, con cierta regularidad. Me volví a enamorar de la mujer de mi vida, me casé y tuve una hija. Y nada ocurrió en ese orden, ni en esa jerarquía. Ahora que estoy en un momento francamente expansivo, me atrevo a regresar, a hablar en voz alta y serenar los instintos.
Espero que en esta ocasión pueda compartir cosas más útiles, espero también que esto se convierta en lo que siempre quiso ser. En una manera de continuar con la enfermedad de la escritura, pero ahora sí, liberada de la angustia existencial del artista que se quiere eternamente adolescente, del fracasado que se regodea con su miseria y sueña con la mujer ajena.
Ya no va más, ni la mujer ajena ni el vértigo del fracaso me gustaron demasiado antes. Ahora, ahora tengo lo que se necesita... veamos si es cierto...